e-learning empresarialQuiero más información
consultas onlineTeléfono 607 036 887 - 607 053 177
Linea activa

Campus Virtual de afige - Visor de documentos

La fiducia: concepto y clases

La fiducia no se encuentra regulada de manera específica en nuestro ordenamiento jurídico. ésta se sustenta básicamente en torno a la autonomía de la voluntad y se trata de un contrato de buena fe.

En el contrato intervienen tres sujetos, a saber:

  • El fiduciante: es quien entrega o transfiere cierta cantidad de bienes a otra persona para que ésta cumpla lo estipulado en el contrato; también puede llamarse fideicomitente.

  • El fiduciario: es la persona encargada a quien el fiduciante le hace entrega de los bienes para que los administre o los enajene, según sea el caso, cumpliendo con la finalidad establecida en el contrato.

  • Fideicomisario: es la persona que se beneficia de la administración o enajenación de los bienes que realiza el fiduciario; también puede ser llamado beneficiario. Normalmente, el fiduciante también ocupa el lugar del fideicomisario o beneficiario.

El contrato se caracteriza por los siguientes factores:

  • Se basa en la confianza entre las partes. El fiduciario actuará siempre de acuerdo con la finalidad que se ha previsto, y nunca seguirá una conducta que abuse de la confianza que se le ha depositado.

  • Es un contrato complejo, pues conviven dos contratos independientes: uno, real, de transmisión plena del patrimonio, y otro contrato de obligación de hacer entre las partes, y que limita la capacidad de actuar sobre los bienes transmitidos.

  • La fiducia no supone que los negocios aparentes e instrumentales utilizados para alcanzar el fin buscado por las partes sean nulos ni estén afectos de simulación invalidante. Los negocios instrumentales son válidos, por cuanto responden, aun con ese carácter instrumental, a la voluntad concorde de las partes, siquiera siempre subordinados al negocio o finalidad realmente buscada.

Tradicionalmente, se han distinguido dos clases de negocio fiduciario:

  • La fiducia cum amico: el fiduciario no ostenta una titularidad real, pues no es auténtico dueño, sino que sólo tiene una titularidad formal (esto es, aparente), caracterizándose, precisamente, por predominar el interés del fiduciante, lo que refuerza la importancia de la confianza.

  • La fiducia cum creditore: el fiduciante transmite en plena propiedad un determinado bien o derecho al fiduciario, a fin de garantizar el pago de deuda contraída, con la obligación, por parte de este último, de transmitir lo adquirido a su anterior propietario, una vez que éste hubiera cumplido la obligación asegurada.

El negocio fiduciario guarda cierta similitud con el simulado, aunque entre ambas figuras podemos distinguir las siguientes diferencias:

    A) El simulado es un negocio ficticio y, por tanto, nulo; el fiduciario es un negocio legal y jurídicamente válido.

    B) El simulado es un negocio simple -un solo contrato-, mientras que el otro es complejo, al resultar de la combinación de dos negocios distintos, como ya se ha indicado anteriormente.

Para finalizar, debe subrayarse, tal y como lo ha reconocido la jurisprudencia, que, siempre que el negocio fiduciario no envuelva fraude de ley, es plenamente válido y eficaz.

Revista jurídica y financiera Ref.719427 (06/06/2016)
 

Instrucciones de uso del campus virtual   Página de inicio

El sistema de gestión de la calidad de AFIGE es conforme con la norma ISO 9001:2000
Certificado nº 2664/ER/01/03

El diseño e implantación del sistema de calidad de AFIGE ha sido auditado con éxito por la empresa certificadora ECA. Por tanto, AFIGE es una empresa certificada conforme a la normativa internacional ISO 9001:2000, lo que significa un reconocimiento expreso a nuestro esfuerzo permanente por ofrecerle un servicio de calidad contrastada.

AFIGE ha diseñado e implantado un sistema completo de gestión de la calidad. Este sistema incluye todas las etapas en que se desarrolla la prestación de nuestros servicios. El control y la selección de los proveedores, los distintos procesos de nuestra cadena de servicios, el diseño, elaboración y control de los cursos de formación, el seguimiento continuado efectuado a nuestros asociados y alumnos, son engranajes de la cadena de valor añadido y que son cuidadosamente vigilados para estar en disposición de ofrecer un servicio de calidad. Asimismo, la distribución de funciones, la formación permanente de todas las personas que componen nuestro equipo humano y el estricto control de calidad del sistema de resolución de consultas, son elementos esenciales que configuran también la política de calidad implantada en AFIGE.