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Boletín Económico Financiero Ref.426636 (01/05/2008)

Defensa de mi propiedad: la tercería de dominio

1- Introducción

Las tercerías sean las de dominio como las de mejor derecho, se caracterizan por ser un instrumento de protección previstas en nuestro ordenamiento jurídico y que se encuentran a disposición de terceros afectados por un proceso de ejecución en el que no son parte, permitiéndoles hacer valer sus derechos e intereses  y evitar de esta manera los efectos negativos de la ejecución.

La Ley de Enjuiciamiento Civil establece una regulación separada de las dos modalidades existentes de tercerías, la de dominio y la de mejor derecho, de forma que ubicadas ambas en el Capítulo III “Del Embargo de bienes”, del Título IV “De la ejecución forzosa y de las medidas cautelares”, las regula en dos secciones distintas:

Sección 2ª “Del embargo de bienes de terceros y de la tercería de dominio”.

Sección 4ª “De la prioridad del embargante y de la tercería de mejor derecho”.

Cada una de las tercería tiene una finalidad distinta:

Tercería de dominio: utilización en los casos de embargo preventivo y en el procedimiento de ejecución sobre bienes hipotecados o pignorados.

Tercería de mejor derecho: el tercero, ajeno al proceso de ejecución, afirma ser titular de un derecho de crédito preferente al presentado por el acreedor-ejecutante y solicita al juez que se pronuncie sobre qué crédito es preferente, para que éste sea satisfecho, en primer lugar, con las sumas obtenidas del embargo.

El Artículo 1.922 del Código Civil obliga al deudor a responder de sus obligaciones con todos sus bienes presentes  y futuros, por lo que el embargo trabado para hacer efectivo el derecho del acreedor debe únicamente afectar a los bienes de su patrimonio. Pero en muchas ocasiones, al juez se le plantean dudas sobre la pertenencia o no del bien al ejecutado, bien sea por manifestaciones del ejecutado u otras personas. Ante estas situaciones es la propia Ley de Enjuiciamiento Civil la que marca el comportamiento a seguir: deberá comunicar al tercero la inminencia de la traba. Ante esta comunicación el tercero puede adoptar las siguientes posturas:

No comparecer ni dar razón alguna, por lo que se procederá al embargo.

Comparecer, admitiendo que los bienes no le pertenecen, procediéndose al embargo de los mismos.

Oponerse al embargo aportando aquellos documentos acreditativos de su derecho. El juez resolverá lo que proceda.

2.- Ideas básicas de la tercería de dominio

2.1.- Para conocer la demanda de tercería, tiene competencia el órgano jurisdiccional que está conociendo de la ejecución, que generalmente es el Juzgado de Primera Instancia, y en el que se produzca un embargo de bienes o derechos con independencia de que sea provisional, definitivo o cautelar.

2.2.- Con la tercería lo que se pretende es el alzamiento del embargo sobre el bien o bienes afectados por  dicho procedimiento de ejecución por no pertenecer al ejecutado, sino a un tercero. El procedimiento a seguir será el del juicio ordinario con ciertas peculiaridades.

2.3.- El plazo en el cual se puede plantear la tercería se inicia cuando se traba el bien y termina cuando se entrega la posesión al rematante.

2.4.- Con la finalidad de perjudicar lo menos posible el desarrollo de la ejecución y los intereses del ejecutante, la Ley de Enjuiciamiento Civil establece la posibilidad de condicionar la admisión de la tercería a la presentación de una caución por el tercero, caución que corresponde fijar al Tribunal y que pretende asegurar la indemnización al ejecutante por los daños y perjuicios ocasionados, si procede, así como desincentivar la interposición de tercerías cuya interposición únicamente tiene intenciones dilatorias o molestas.

2.5.- Para conseguir el alzamiento que el tercerista pretende es necesario acreditar suficientemente los siguientes extremos:

Su titularidad sobre el bien que se pretende extraer del embargo. La tercería tiene en cuenta la situación del bien cuando se produjo la traba, siéndole indiferentes situaciones posteriores.

No sólo debe acreditarse la existencia del título, sino también la entrega física y material del bien (la traditio).

La acreditación le corresponde al tercerista.

Necesidad de identificar el bien respecto al cual se afirma la titularidad y pretende alzarse la traba

2.6.- La resolución que pone fin a la tercería de dominio no es una sentencia sino que adopta la forma de AUTO. Los efectos del auto serán distintos según se estime o desestime la demanda de tercería interpuesta:

Si el auto DESESTIMA la tercería, se alzará la suspensión provocada por su interposición, continuando la ejecución por sus trámites normales.

Si la tercería es ESTIMADA, el auto ordenará el alzamiento de la traba sobre el bien objeto de la misma y la cancelación de las medidas de garantía y publicidad que se hubieren adoptado.

 

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