Simcav (sociedades de inversion mobiliaria de capital variable)
1.Introducción
Las SIMVAC son sociedades anónimas que permiten
la compraventa de acciones, bonos o fondos de inversión. Van dirigidas
fundamentalmente a personas con elevadas rentas que no tengan necesidad de
liquidez inmediata y se puedan permitir mantener la inversión con un
horizonte temporal lejano.
Dichas empresas permiten prácticamente evitar
los impuestos por las operaciones habituales que realizan a lo largo del año.
Además de las SIMCAV, existen también las
SICAV, que funcionan de forma idéntica a las anteriores, aunque con
un pequeño matiz: su domicilio social está
fuera de España.
La primera SIMCAV, Consulbic S.A. data de 1985 y está
domiciliada en Bilbao. La segunda más antigua es Brunara.
2. Desarrollo
La legislación exige para su constitución
un capital mínimo de 2.404.048 euros (400 millones de Ptas.), aunque
lo normal es que se aporten cantidades superiores.
Lo habitual es que las SIMCAV se constituyan con capitales
entre 500 y 600 millones de pesetas. Posteriormente, los clientes realizan
nuevas aportaciones, en función de sus excedentes de tesorería.
Mantener una SIMCAV tiene asociados una serie de costes.
Algunos son únicos y se abonan a su constitución. Otros son
periódicos, por el mantenimiento de la sociedad. Sus gastos de constitución
pueden ascender a un rango que oscila entre 6.010 y 9.015 euros, el equivalente
entre 1.000.000 y 1.500.000 Ptas., éstos
incluyen
Las SIMCAV también tiene unos gastos de mantenimiento
entre los que destacan los siguientes:
A esto hay que sumar la obligación de información
periódica a la CNMV y a la Bolsa, donde se da cuenta de la evolución
de la cartera, los resultados, la operativa en derivados, la distribución
de dividendos, el número de empleados y otros datos.
Las ganancias que obtenga la sociedad tributan sólo
al 1 por ciento y no se imputan a los titulares
de la misma.
Como el titular no paga impuestos por la compraventa
de valores que realice bajo el paraguas de la sociedad, ésta ofrece
una gran flexibilidad operativa.
Otro de los factores positivos de las SIMCAV es que los
socios tienen voz y voto, es
decir, permite a los socios tomar participación activa en la gestión
y variar su pol&iacu class="cuerpotexto">Estas sociedades pueden
ampliar o disminuir capital casi de forma automática, ya que
no necesita la aprobación de la junta de accionistas (por ello se denominan
de capital variable).
Estas sociedades están obligadas a cotizar en
bolsa y es habitual encontrarlas en los distintos mercados de corros. La legislación
exige que tienen que comprar o vender sus propias acciones cuando el precio
de cotización sea inferior o superior en más de un 5% del valor
teórico. Éste se obtiene al dividir el patrimonio de la sociedad
entre el número de acciones en circulación.
Estas sociedades deben contar con un mínimo de
cien accionistas, aunque para alcanzar este mismo la normativa concede el
plazo de un año desde su constitución.
En las SIMCAV solo se admiten aportaciones en metálico,
no en especie.
Además de las SIMCAV tradicionales, algunas entidades
comercializan sociedades en las que se puede entrar con patrimonios más
modestos. Es lo que se conoce en el sector como SIMCAV
abiertas.
3. Conclusión
Las especiales características de las SIMCAV han
convertido esta figura en un vehículo idóneo para la gestión
de elevados patrimonios.
De las poco más de 50 SIMCAV que existían
en 1995 a las más de 2.000 de la actualidad, de un patrimonio de 2.509
millones de euros (417.000 millones de pesetas) hace seis años, a otro
de 20.000 millones de euros (3,3 billones de pesetas) al cierre del año
2001.
Por lo tanto, la gestión, tributación
y normativa que rige estas sociedades es la del país de origen.
Los trámites para su creación son más sencillos
y rápidos que en España, ya que se exige un menor volumen
de patrimonio y sólo tres socios para constituir la sociedad.
· Tasas de la CNMV
· Derechos de Bolsa
· Servicio de compensación por comunicación de
actas
· Gastos por convocatorias de Juntas y gastos por auditorías
· Notario y Registro Mercantil
· Las tasas de la CNMV
· Los derechos de la Bolsa
· El servicio de compensación y liquidación de
valores
Éstos únicamente tributan cuando se decidan
vender acciones de las SIMCAV y entonces, las ganancias están
grabadas al 18 por ciento si las acciones cuentan con una antigüedad
mayor a un año. En caso contrario, tributan al tipo general del
contribuyente.
Deben convocar juntas de accionistas, y en ellas, los
accionistas tienen comunicación directa con los gestores y pueden
decidir la política de inversión. Los accionistas de estas
sociedades y los gestores no se limita a la junta anual, sino que se
da con mayor frecuencia. Lo habitual es que una vez al mes el cliente
reciba información de su banco o tenga reuniones con los gestores
de su patrimonio.
La ampliación no podrá superar el capital
social inicial que establecen los estatutos, mientras que en caso de
reducción, el capital social no puede ser inferior a 2,4 millones
de euros (400 millones de pesetas), el capital mínimo establecido
por ley para crear una SIMCAV.
Es decir, su estructura accionarial
no está dominada por un único accionista o grupo familiar,
sino que su accionariado está repartido entre un número
elevado de inversores y nadie cuenta con una mayoría determinante.
Este tipo de SIMCAV se acercan más a los fondos de inversión
tradicionales. Al igual que sucede con éstos, su política
de inversión se encuentra predeterminada. El gestor no puede
salirse de ella ni variarla.