Promoción de la salud en la empresa
1- Introducción
Una de las actividades fundamentales del médico y profesionales sanitarios de empresa está orientada a la atención clínica curativa, debiendo dar prioridad además a las acciones preventivas y de promoción de la salud.
Para poder desarrollar medidas de promoción de la salud es necesario nuevas actitudes y destrezas por parte del equipo sanitario y tener una relación directa con el trabajador.
Los problemas de salud comunes y aparentemente sin importancia son los precursores de otros más graves. El tabaquismo y el alcohol, entre otros, están ligados a conductas sociales y es responsabilidad del equipo médico el mostrar en que grado estas abocan a la enfermedad. Evitar el inicio de estos hábitos es la mejor manera de contribuir a la promoción de la salud.
El equipo de salud debe ofrecer información adecuada respecto a hábitos dietéticos, los efectos del tabaco y de otras drogas, recomendar el ejercicio físico adecuado a cada edad y detectar los conflictos que puedan iniciarse por inadaptación social o personal.
Según Leavell y Clark, se pueden establecer tres niveles en la acción preventiva:
1.- Primario.
2.- Secundario.
3.- Terciario.
A continuación desarrollaremos cada uno de los anteriores niveles.
1- Prevención primaria:
Identificar los factores de riesgo de una enfermedad y modificar los mismos para poder prevenir su aparición.
2- Prevención secundaria:
Detección (screening) y tratamiento de la enfermedad en su base latente o presintomática, o a las actuaciones que originan una reducción del riesgo de recurrencia de aquella.
Un programa de detección puede estar justificado de acuerdo con los siguientes criterios, que pueden ayudar también a seleccionar y aplicar la prueba apropiada en función de la enfermedad de que se trate:
a) Enfermedad potencialmente grave.
b) Prevalente en la población.
c) Tratable a través de medios habituales y accesibles.
d) Fase latente de diagnóstico fácil y vulnerable al tratamiento.
e) Que la prueba sea aceptable y viable en la población para poder permitir su aplicación rutinaria.
En la planificación de un programa de detección tendremos en cuenta:
a) La validez: capacidad de las pruebas utilizadas para medir realmente un determinado fenómeno, es decir la ausencia de error sistemático.
b) Valor predictivo positivo: probabilidad de haber contraído la enfermedad, dado el resultado positivo del Test, está directamente relacionado con la especificidad del mismo y con la prevalencia del proceso.
c) Valor predictivo negativo: probabilidad de no tener la enfermedad dado el resultado negativo del test, está directamente relacionado con la sensibilidad e inversamente con la prevalencia del proceso.
d) La prevalencia: la razón entre el número de personas que padecen la enfermedad y la población con riesgo de presentarla.
e) La incidencia: número de casos nuevos de una enfermedad que aparecen en un período específico.
f) La repetibilidad: ausencia de dispersión en una serie de observaciones.
g) La viabilidad: posibilidad de utilizar la prueba en la población diana, en relación con los costes y la disponibilidad de los equipos y los recursos necesarios.
h) La aceptabilidad: posibilidad de practicar una prueba viable dependiendo del cumplimiento previsto y la sencillez de la misma.
En la evaluación de un programa de detección consideraremos los siguientes factores:
a) Eficacia.
b) Efectividad.
c) Eficiencia.
3-Prevención terciaria:
Es el conjunto de medidas dirigidas al tratamiento y rehabilitación de una enfermedad ya previamente establecida.
Relacionaremos a continuación, las principales enfermedades sobre las que se pueden realizar actividades preventivas sistemáticas en la empresa:
- Enfermedades cardiovasculares: hipercolesterolemia; hipertensión arterial, tabaco, obesidad.
- Cáncer: de mama, de cuello de útero, endometrio, colorrectal.
- Enfermedades respiratorias: asma bronquial, bronquitis crónica, enfisema, tuberculosis.
- Enfermedades mentales.
- Drogodependencias.
- Sida.
- Enfermedades endocrino-metabólicas: diabetes, hipotiroidismo, osteoporosis.
- Vacunaciones: Gripe, tétanos, hepatitis B, rubéola y establecer un calendario de vacunas en viajes internacionales (vacuna antiamaríllica, anticolérica).
2-Conclusiones
Dado que la piedra angular de la prevención es el cómo convencer a la población laboral para que modifique en forma positiva los hábitos de vida nocivos para la salud, comentaremos concluyendo los principios y criterios que se podrían seguir para inducir cambios de conducta en sus pacientes-trabajadores, y estos son:
1. Formación de una alianza terapéutica: véase como un asesor de las decisiones que toma el paciente respecto a su salud.
2. Aconseje a todos sus pacientes-trabajadores: los médicos y enfermeras tienden a hablar más con los que más preguntan, pero los que no se atreven son los que más lo necesitan. Descienda al nivel socio-cultural del paciente.
3. Asegúrese de que los pacientes comprendan la vinculación entre hábitos y salud: no hay que suponer que lo entienden todo, hay que explicar las cosas de forma simple. Solicite preguntas.
4. Trabaje con sus pacientes para determinar los obstáculos que impiden el cambio de conducta: incidir en los riesgos, gravedad y los beneficios que le deparará el cambiar.
5. Trate de que el paciente se comprometa a cambiar.
6. Logre que el paciente se involucre en la selección de los factores de riesgo que deben ser modificados.Vaya punto por punto y no atosigue al paciente queriendo modificar todo una vez. Deje que el paciente elija el primer factor de riesgo que desea corregir. Si lo consigue, las perspectivas de éxito son mayores y, además, la mayoría de los factores de riesgo están interrelacionados.
7. Utilice una combinación de estrategias. Aunque la consulta individual con el médico y enfermera es lo más eficaz, puede añadir otros medios como documentación escrita, material audiovisual, clases en grupos,.... que sean fácilmente comprensibles y que potencian la eficacia.
8. Diseñe un plan para modificar la conducta. Dirija la educación del paciente hacia lo que debe realizar y no simplemente hacia lo que debe conocer. Valore las experiencias previas del paciente y examine por qué no funcionaron. Programe objetivos parciales específicos a breve plazo.
9. Controle el progreso mediante el seguimiento personal.Programe las citas posteriores y llame por teléfono en las siguientes semanas del comienzo del plan. Valore los fallos y la posibilidad de solicitar ayuda a otros grupos o a la familia. Pero transfiera progresivamente el control del plan al paciente.
10. Haga participar a sus asistentes.Comparta su responsabilidad con el resto del equipo y acepte sus sugerencias.