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Boletín Económico Financiero Ref.427353 (01/12/2008)

LA LIQUIDEZ

1- ¿Qué es la liquidez?

A pesar de haber numerosas definiciones, todas ellas válidas, podemos definir la liquidez como el grado en que una empresa puede hacer frente a sus obligaciones corrientes a corto plazo. Es decir, la capacidad puntual de convertir los activos en líquidos u obtener disponible (“cash”) para satisfacer sus deudas a corto plazo.

2- Instrumentos para analizar la liquidez

Para analizar la liquidez de una determinada empresa, es importante fijarse en la actividad de la misma y, más concretamente, en la dinámica de sus relaciones comerciales relativa al corriente de pagos y cobros (ventas o pagos al contado, negociación de efectos...). Así pues, existen distintas ratios o índices para diagnosticar la liquidez de una empresa.
Una de las ratios más empleada y extendida para valorar los niveles de liquidez de una empresa es la siguiente:

Fondo de maniobra (liquidez) = Activo corriente / Pasivo corriente

Mientras que el activo corriente engloba las partidas de “realizable”, “disponible” y “existencias”, el pasivo corriente hace referencia a aquellas deudas cuyo vencimiento es inferior al año. Para aplicar la citada ratio previamente debe hacerse una previsión de salida de existencias, así como examinar la solvencia del “realizable” (créditos a corto plazo, ej. Pagarés).

La relación resultante mostrará que posibilidad hay de poder afrontar las deudas sin tener que alterar la estructura financiera o el proceso productivo de la empresa. 

3- Diferencia entre liquidez y solvencia

En numerosas ocasiones suele emplearse indistintamente un u otro término para hacer referencia a una situación de dificultad económica. Si bien es cierto que entre ambos conceptos existen lazos comunes, no es adecuado ni procedente asimilar los mismos: Mientras que en la liquidez se hace referencia a la capacidad puntual para hacer frente a las deudas corrientes, la palabra solvencia alude a un concepto mucho más amplio. En concreto, contiene dos acepciones:

  1. Solvencia entendida como “capacidad”: Significa que la empresa tienes bienes suficientes en su activo como para responder del pasivo exigible.
  2. Solvencia entendida como “puntualidad”: Significa que una empresa atiende a sus compromisos de pago en las fechas previstas 

Así pues, el hecho de que una empresa posea liquidez tan sólo indica que se encuentra en un estado de solvencia corriente (o puntual). Como contrapartida, una empresa con escasos flujos de liquidez para afrontar las deudas corrientes o inmediatas, no tiene porque hallarse en una situación de insolvencia. De hecho, en ocasiones se producen situaciones en las que una empresa cuyo margen de liquidez le impide hacer frente al pago regular de sus obligaciones, con la consecuente declaración concursal (suspensión de pagos), al liquidar parte de sus activos no corrientes pasa a encontrarse en un estado de plena viabilidad económica. En estos casos se habla de “insolvencia aparente”, dado que el patrimonio de la entidad es suficientemente solvente como para afrontar la falta de liquidez momentánea (solvencia final).

Tal y como se deduce de lo expuesto, para examinar la solvencia final de una empresa deben contemplarse tanto el activo corriente y no corriente como el pasivo corriente y no corriente, es decir, los estados financieros en su conjunto. La fórmula a utilizar es la siguiente:  
Solvencia Final = Activo neto real total - Pasivo Total.

Mediante el cálculo de esta fórmula puede obtenerse una perspectiva de liquidación de la empresa. Es por ello que a esta solvencia también se la califica como solvencia de garantía.

4- Consecuencias por la falta de liquidez

La liquidez de una empresa supone su cara más visible y, si bien no puede asimilarse totalmente a un índice de solvencia final (tal y como se ha expuesto anteriormente) sí refleja su estado actual de flujos, con todo lo que esto conlleva. En concreto, una desproporción en el estado de flujos puede insinuar dificultad en el cobro de créditos, disminución de ventas,  concurrencia de deudas vencidas, imposibilidad de aprovechar oportunidades comerciales (expansión, descuentos..).

En definitiva, la liquidez nos muestra el estado económico actual de la actividad de una empresa y, en su virtud, cual es el camino a seguir a corto plazo.

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