La liberalización del sector textil
1. Introducción
El gran problema es que prácticamente ningún país se preparó
a tiempo para el final de las cuotas, aunque algunos han solicitado en los últimos
meses apoyo al organismo internacional para poner en marcha programas que permitan
paliar su temido impacto social.
El efecto de la supresión de las cuotas se anuncia menos brutal en los
países desarrollados, que salvo excepciones (Portugal y Grecia en particular),
anticiparon la situación abandonando los segmentos de baja calidad del
mercado para centrase en aquellos de alto valor agregado.
Las naciones menos desarrolladas, como Mauricio y Madagascar, serán las
más afectadas, estiman los expertos.
Para las PYMES, el futuro se presenta difícil, pero una mayor especialización
a nivel de materiales y de diseño podría permitirles hacer frente
a los riesgos crecientes de la deslocalización, alentado al sector a
reforzar sus niveles de calidad e innovación.
Esto supondrá un nuevo ajuste
industrial y social porque las empresas se verán obligadas a redimensionarse
en función del mercado, lo que en muchos casos supondrá la pérdida
de muchos puestos de trabajo.
Otra solución posible podría ser la creación de las joint-venture
para propiciar alianzas estratégicas e incluso la fusión de algunas
empresas, así como facilitar a las mismas a apostar por un nuevo enfoque
de negocio y valor añadido.
2. Sociedades de riesgo compartido
Finalmente, hay quien piensa que los grandes ganadores serán quizás
los consumidores, que podrán beneficiarse de una baja constante de los
precios del vestuario, ya reducidos en los últimos años con la
eliminación progresiva de esas mismas cuotas. Pero debemos tener en cuenta
que aunque los precios de las importaciones puedan caer un 50%, la baja no será
repercutida tal cual al consumidor, por lo tanto, éste disfrutará
como mucho de un tercio de la rebaja.
3. La potencia asiática
La mayor amenaza llega desde Asia, por los bajos costes de fabricación.
Las exportaciones textiles chinas suman actualmente 70.000 millones de dólares,
mientras las indias son 13.000 millones. Entre los dos países, controlan
la cuarta parte del mercado mundial.
China ya controla el 18% del sector textil en Europa y el 32% en Estados Unidos.
Existen muchas expectativas acerca de lo que ocurrirá una vez que se
eliminen las cuotas y la producción china irrumpa en los mercados mundiales,
por ello es importante tomar algunas medidas preventivas con el fin de que la
producción nacional no sea afectada sustancialmente.
Desde 2002 China ha conseguido aumentar en un 70% sus exportaciones, reduciendo
en un 50% sus precios, lo que ha hecho que se convierta en el campeón
de la liberalización del sector textil, dejando ganancias de cuotas significativas
a otros países competidores como India, México, Turquía,
Tailandia o Bangladesh.
El Banco Mundial estima que para 2005, China controlará el 45% de las
exportaciones mundiales de textiles, por ello, el temor y la oposición
de los productores de cada país al abrir el mercado sin la restricción
de cuotas.
Según estudios de la Organización Mundial del Comercio (OMC),
China controlará en diez años cerca del 60% del mercado global
textil, seguida de India, con una cuota del 10%. En un futuro no muy lejano,
el mercado mundial del textil estará concentrado entre cinco y diez países,
en los que no figura ningún país europeo ni EEUU.
La explicación de los precios bajos en
China
viene determinada por una mano de obra calificada y muy barata y condiciones
laborales que no cumplen con los Derechos Fundamentales de los Trabajadores
adoptados en la Organización Internacional del Trabajo.
Hasta 2008, los países importadores podrán utilizar una cláusula
de salvaguarda contra China en caso de un alza demasiado rápida de sus
exportaciones.
Esta situación no afectará únicamente a las relaciones
comerciales entre China y los países ricos. Otros países como
Pakistán, Sri Lanka, Perú, Marruecos y Túnez, pueden ver
quebrantados sus intereses.
4. La situación en España
El comercio minorista es el que concentra el mayor volumen de negocio,
con un 43,1% del total. La moda de mujer es la que más factura en España,
captando un 38% del total. La moda masculina concentra el 33% de la facturación
y la ropa de niño suma un 12% de la facturación.
Las comunidades autónomas con mayor peso en el total de la facturación
textil son Andalucía con un 17,2%, Cataluña con un 14,39% y Madrid
con un 13,68%, y las que menos, Navarra y La Rioja, si bien éstas son
las que producen mayor gasto por persona y año.
Los diseñadores españoles se muestran extremadamente preocupados
porque la mayoría de ellos tienen unas producciones que no alcanzan el
mínimo exigido en este país. Y al no poder beneficiarse de los
bajos costes de producción, sufrirán un presumible descenso de
ventas. Diseñadores de alta costura como Dalmau, Marín y Miró
coinciden en que, por el momento, no están en condiciones de hacer la
competencia en el aspecto creativo ni en artículos de alto nivel, pero
no descartan que lo puedan conseguir pronto.
España, exporta ya casi el 50% de lo que produce. Según estudios
de la OMC, la alta costura y el textil de calidad durante muchos años
va a seguir en manos de Europa, lo que va a desaparecer en Francia, Italia o
España es el producto de poco valor añadido.
La producción textil española, la quinta de Europa, cuenta con
6.800 empresas y emplea a 230.000 personas y representa el 7% de la producción
industrial del país. Está formada principalmente por pequeñas
y medianas empresas, con una media de 36 empleados, el 60% de ellas en Cataluña.
Pero la competencia del gigante chino y de otros países asiáticos
pesa desde hace varios años.
La situación no es fácil, se ha llegado a calcular que la industria
textil española perderá este año entre 15.000 y 20.000
empleos.
5. La pérdida de empleo
El textil ocupa en Europa a 2,7 millones de trabajadores y unos 600.000
en EEUU.
En la Unión Europea, el sector textil genera 2,5 millones de empleos,
el fin del Acuerdo provocará seguramente un efecto laboral negativo.
Se prevé que desaparezcan 400 empresas, sobre todo en zonas del centro
y el sur de España, especializadas en mano de obra intensiva y que no
pueden competir con los precios más bajos que ofrece Marruecos o Túnez
ni con los muchos más rebajados de los productos chinos.
En España, el número de empleados en comercios textiles es de
aproximadamente 227.000 personas. De ellas, 100.000 trabajan en comercios mayoristas
y 127.000, en minorista.
El número medio de empleados por empresa mayorista es de 8,4 trabajadores,
mientras que en la minorista es de 1,8 trabajadores.
La cifra total de establecimientos textiles asciende a 82.470, de los que 11.858
corresponden al comercio mayorista y 70.612 al minorista.
En España los perjuicios esperados son altos, de hasta 20.000 recortes
de empleos.