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Boletín Económico Financiero Ref.369285 (01/01/2007)

Habilidades directivas

Hoy en día, un directivo debe enfrentarse a un sinfín de situaciones inesperadas. Hay ocasiones en las que no valen los conocimientos y es entonces cuando se imponen las habilidades directivas.

Un líder es alguien que inspira, que toma decisiones que afectan a la empresa de manera positiva, y que puede unir a un equipo dispar y dirigir sus esfuerzos hacia un mismo objetivo.

No podemos dar una definición única de Líder o liderazgo, pero si resaltar algunas habilidades o características que no pueden faltar a un líder o persona con capacidad de liderazgo.

  • Carisma
  • Pensamiento positivo
  • Gestión del estrés
  • Creatividad
  • Intuición
  • Comunicación
  • Negociación
  • Delegar

1. El carisma:

es una cualidad que se confunde a menudo con el requerimiento fundamental para el liderazgo. Pero se puede alcanzar un liderazgo carismático si se trabaja desarrollando cualidades como:

  • Conocimiento: se debe conocer el negocio para poder trabajar para la empresa.
  • Confianza: si los empleados tienen la sensación de que están constantemente vigilados se creara un ambiente de desconfianza.
  • Integridad: la empresa enseguida dejará de lado a un líder que no esté capacitado o que no mantenga su palabra.
  • Modelos de conducta: un líder que espera una determinada conducta por parte de sus empleados pero que no mantiene esa misma conducta, puede sufrir una pérdida de respeto. Una plantilla que no respeta al líder sufrirá un descenso en la calidad del trabajo.

2. Pensamiento positivo:

los líderes dirigen a un equipo, a un grupo, o a una organización completa.

Debe ser realista, pero no fatalista. Se puede perder rápidamente la confianza si las personas de su entorno se enfrentan constantemente con pesimismo y negatividad. Las situaciones no son siempre las ideales, pero como líder se espera que encuentre el mejor modo de arreglar la situación. Encuentre ese modo y concéntrese en el aspecto positivo.

Visión: un líder debe establecer objetivos que lleven a la empresa en una dirección determinada. Un líder debe tener amplitud de miras para establecer unos objetivos futuros para ayudar al desarrollo de la empresa en la dirección adecuada.

3. Gestión del estrés:

los líderes son valorados por su capacidad para tomar decisiones, sobre todo bajo presión. Un líder debe ser resiliente: la resilencia es la capacidad para sobreponerse a los obstáculos y al estrés; está muy relacionado con el desarrollo del pensamiento positivo, el autocontrol, gestionar los errores, desarrollar comprensión hacia los demás.

4. Creatividad:

Capacidad de poder ver la realidad de otra manera, desde otro punto de vista y encontrar soluciones donde otros no las encuentran.

5. Intuición:

Esta muy presente en la empresa y en el día a día. Hay que saber escuchar y a veces es más valioso su mensaje que el de la consciencia.

6. Comunicación:

Tan importante es saber decir, comunicar bien, como saber escuchar. Escuchar bien pasa por tener paciencia y escuchar para comprender no para estar de acuerdo. Sabiendo escuchar evitamos la autodefensa y las interrupciones en los diálogos, exposiciones.

La mejor manera de transmitir un mensaje importante, es realizarlos por la vía oral, este mensaje puede servir para informar, explicar o persuadir.

7. Negociación:

Los líderes necesitan dialogar y negociar teniendo presente que el objetivo final es llegar a un acuerdo.

Gestionar los conflictos, el análisis, es una buena práctica para abordar una negociación. Gestión de equipos: Todo directivo debe saber tratar a cada tipo de persona según su situación, extrovertida, introvertida, solitaria, poco comunicativa. Se debe cambiar de enfoque cuando nos molesta que otras personas no cambian y creemos que sí pueden hacerlo, hay que animar a cambiar el comportamiento pero hay que tener claro que las personas no van a cambiar su forma de ser. Lo que se intenta evitar es el resentimiento en alguien que forma parte de un equipo dentro de la empresa.

8. Delegar:

Se debe ser capaz de dejar de hacer tareas dándoselas a otros y verificar cómo se han realizado, aprendiendo a indicar con tacto cómo mejorar las tareas no realizadas adecuadamente.

Delegar no consiste en librarse de tareas sencillas para las que no se tiene tiempo. Delegar no sólo permite conseguir más tiempo para hacer lo realmente importante, sino que ayuda a los miembros de su equipo a desarrollar su potencial, lo que aumenta la eficacia de dicho equipo y su crédito.

Así pues, delegar significa:

  • Repartir responsabilidades.
  • Proporcionar a un miembro del equipo un objetivo, un plazo, y unos requisitos de calidad y dejar que él decida cómo hacerlo. De este modo, aprenderá más, se sentirá satisfecho al lograr un resultado positivo y le ayudará porque lo liberará de parte de su exceso de trabajo.

Las pautas para lograr el éxito al delegar:

  • Revisar la tarea y determinar el objetivo. Fijar objetivos es una de las habilidades directivas más importantes.
  • Decidir en quién va a delegar la tarea. Escoger a la persona más indicada para realizar el trabajo. Nada impide que encargue una tarea crucial a una persona capaz e inteligente, aunque no tenga experiencia en esa área en concreto.
  • Fijar los parámetros. La persona en la que delega ha de conocer el trabajo que ha de realizar pero también el objetivo al que responde. Pero necesitará saber algo más:
    • Un objetivo
    • Un plazo de entrega
    • Unos parámetros de calidad
    • Un presupuesto
    • Determinar hasta dónde llega su autoridad
    • Información sobre los recursos disponibles

    Lo que no se debe hacer es explicarle cómo ha de realizar el trabajo. Se debe facilitar lo necesario para obtener el resultado deseado. La persona ha de ser libre de elegir cómo llegar a ese resultado. Si se prevé un problema que la otra persona no parece ver, hágaselo saber y deje que sea ella quien lo resuelva.

  • Dar información, facilitar el acceso a los documentos que puedan serle útiles.
  • Seguir de cerca los avances. Si el proyecto es largo, organice reuniones de seguimiento. Aún en las tareas cortas, no olvide comprobar cómo va: un seguimiento de cerca pero informal suele dar mejor resultado que una reunión formal. El seguimiento mejora su confianza. Sólo se debe intervenir en caso de error grave.
  • Valorar el trabajo. Cuando la persona haya terminado su trabajo, prepare una reunión de evaluación. Si procede, es bueno felicitar y alabar el esfuerzo. Recordar que tanto el éxito como el fracaso son responsabilidad de la persona que ha delegado.

9. Conclusión:

Un directivo que se enfrenta a situaciones complicadas debe estar preparado para ejercitar cualquiera de las habilidades antes descritas. Es importante ejercitar estas habilidades y para ello es bueno desconectar del día a día, autoanalizar los puntos fuertes y débiles y buscar autoconfianza realizando ejercicio físico o aplicando otros métodos.

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