Fuentes alternativas de financiación: los Montes de Piedad
1- Introducción
En una situación de crisis financiera como la actual, donde la obtención de crédito o liquidez está sujeta al cumplimiento de fuertes condiciones. Se hace necesario, principalmente para las pequeñas y medianas empresas, el acudir a otras fuentes de financiación para poder afrontar sus costes de actividad (nóminas, efectos cambiarios, etc.).
En su virtud, han cobrado cierto protagonismo las casas de empeño y los históricos Montes de Piedad, en los cuales pueden empeñarse determinados bienes muebles a cambio de la obtención inmediata de préstamos. El hecho de que sean pocas las condiciones impuestas al usuario ha conllevado el auge de este tipo de negocios, frecuentado mayormente por inmigrantes y personas con escasos niveles de estabilidad económica.
2- Breve referencia histórica
Los Montes de Piedad representan en España una institución histórica de más de tres siglos de duración, relacionada íntimamente con la caridad y la piedad, concebidas ambas en forma de crédito para los más necesitados.
Dentro de los mismos Montes de Piedad nacieron las conocidas Cajas de Ahorros, las cuales a medida que pasaba el tiempo iban cobrando mayor importancia respecto los tradicionales Montes.
Actualmente en España existen 21 Montes de Piedad, todos ellos pertenecientes a distintas Cajas de Ahorro y repartidos a lo largo del territorio español.
3- Dinámica de negocio
Al igual que sucede con las tradicionales entidades de crédito, la concesión de dinero se instrumenta con la formalización de préstamos, aunque en este caso se incluye a su vez otro negocio jurídico como es el de la prenda. Así pues, se trata de relaciones bilaterales con duplicidad de trato.
En primer lugar, el usuario debe acercarse a la ventanilla de tasación, lugar en el que va a determinarse el valor del bien mueble objeto de prenda (normalmente oro, joyas y obras de arte). El tasador entrega un justificante de tasación en el cual se incluye el valor otorgado al bien. Las tasaciones suelen ser rigurosas, sin que sea aceptable ningún tipo de negociación entre usuario y tasador.
En segunda instancia, el usuario debe acudir a otro mostrador en el cual va a formalizar la póliza de préstamo y prenda con el intercambio inmediato de prestaciones. Así pues, se trata de un mecanismo rápido para la obtención de crédito.
En la mayoría de ocasiones se somete el préstamo a una duración anual en la que, transcurrido el mismo debe devolverse la cantidad prestada junto con los intereses acordados (los cuales normalmente oscilan entre un 5 y el 10%), siempre que no se produzca una renovación de la póliza. En caso de impago, una vez transcurrida la fecha de vencimiento, la casa de empeño o Monte de Piedad podrá: o bien dar una prorroga de carácter extraordinario y conceder un tiempo prudencial de demora, o bien enajenar los bienes dados en prenda.
La diferencia principal entre los llamados Montes de Piedad y las casas de empeño radica no sólo en el hecho histórico, sino también en la identidad del prestador. Mientras que los Montes de Piedad pertenecen, tal y como hemos anticipado, a las Cajas de Ahorros, las casas de empeño constituyen en sí un negocio privado como cualquier otro. En su razón, la mayoría de usuarios prefieren acudir a los Montes de Piedad, los cuales hace más de tres siglos que funcionan ofreciendo un alto grado de confianza y seguridad en sus relaciones, además de contar con unas condiciones de retorno más flexibles.
4-La Garantía o Aval
El objeto principal del contrato de prenda estriba en dar una garantía de cumplimiento frente a la prestación de dinero. Lo mismo sucede con los préstamos hipotecarios, aunque en este caso no se produce ninguna retención del bien por ser éste inmueble. Se trata de figuras jurídicas en las cuales el prestador posee un derecho real (“sobre la cosa”) limitado de garantía. La limitación indica que estamos sujetos al retorno de las prestaciones; es decir, tan sólo podrá el prestador apropiarse el bien dado en prenda cuando se produzca un incumplimiento en la devolución de prestaciones.
De forma reciente, han surgido nuevos tipos de garantías o avales, tales como los automóviles, las motocicletas y los barcos. Son bienes muebles susceptibles de valoración económica y, en tanto forman parte del activo de una persona o empresa pueden ser objeto de prenda o hipoteca. El único requisito para poder empeñar un vehículo es ser propietario del mismo y que, a su vez, no tenga una antigüedad superior a los 10 años. Aún así, las casas especializadas suelen exigir determinadas condiciones extraordinarias relacionadas con el vehículo, dado que en el fondo no cabe olvidar que se trata de bienes que con el uso y el tiempo van deteriorándose.
5- Conclusiones
La motivación principal de los usuarios que acuden a estas vías de financiación es única: conseguir dinero con rapidez sin llegar a comprometerse de forma abusiva. Se trata de una práctica cada vez más habitual en autónomos y empresarios individuales, los cuales, ven reducidas sus perspectivas de crédito en sus tradicionales establecimientos financieros. Así pues, el auge de dicha práctica se postula en detrimento del actual modo de financiación, al producirse un notorio abaratamiento del crédito.