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Boletín Económico Financiero Ref.78344 (01/03/2003)

El estres laboral. Como minorizar sus efectos

1.- Introducción

En la actualidad el término estrés ha pasado a formar parte de nuestro vocabulario habitual, alojándose en nuestra vida cotidiana y provocando reacciones diversas tanto en la persona que lo padece como en el entorno que le rodea.

Hemos construido y vivimos en una sociedad que sirve de cómodo anclaje al estrés, si bien es cierto que se pueden minorizar e incluso prevenir sus efectos mediante un adecuado análisis de nuestra situación personal, familiar, social y laboral y la detección de posibles causas motivadoras de la aparición de estrés.

Con el presente artículo se pretende un pequeño acercamiento al complicado mundo del estrés y ofrecer unas pautas para reducir sus efectos, en el ámbito de las relaciones laborales.

2.- Definición y efectos del estrés

A comienzos del siglo XX, apareció este término en el ámbito de la salud, siendo a partir de este momento numerosas las definiciones que se han ofrecido del estrés. De esta forma algunas definiciones lo califican de situación, factor, efecto o respuesta del organismo.

Podemos definirlo como reacción o respuesta del organismo ante situaciones internas o externas que se materializan en trastornos psicológicos, y fisiológicos y en variaciones de las relaciones sociales del individuo.

A este respecto debemos puntualizar que si bien en la mayoría de los casos una situación de estrés tiene connotaciones negativas, en ocasiones el estrés aparece como un factor positivo que puede ser utilizado de forma provechosa por quien lo padece. Además no sólo situaciones adversas provocan estrés sino también otras apasionantes y excitantes pueden producirlo.

Podemos hablar de dos tipos de variables concurrentes que aumentan las posibilidades de tener estrés:

  • Del entorno: Condiciones novedosas, inciertas, dolorosas o difíciles que implicarán cambios en la vida del individuo. Ya aparezcan de forma aislada o simultáneamente.

  • De la persona: Puede derivarse de la ausencia de recursos para hacer frente a la nueva situación que aparece en la vida de una persona, o en el desconocimiento de la existencia de estos recursos.

En lo que respecta a los efectos que tiene sobre la persona y su entorno al atravesar una situación de estrés podemos citar entre los más importantes:

  • Efectos físicos: Alteraciones en la piel, insomnio, trastornos gástricos, Asma, dolores en las articulaciones, en la espalda...
  • Efectos psicológicos: Ansiedad, apatía Frustración, depresión fatiga...
  • Efectos en la conducta: Beber o fumar en exceso, risas nerviosas, dificultad para hablar, irritabilidad...
  • Efectos fisiológicos: Incremento de los niveles de azúcar en la sangre, del ritmo cardiaco, presión arterial...


3.- Efectos en el ámbito laboral

Es evidente que una persona que padece estrés no puede hacer abstracción de su situación en las relaciones con los demás, y en especial en su ámbito laboral.

Además, en dichos ámbitos laborales suelen concurrir condicionantes y factores generadores y potenciadores de estrés que inciden de forma negativa no sólo en el propio individuo sino también en la organización. Se han venido citando como factores más determinantes los siguientes:

  • Cambios bruscos en el trabajo.
  • Sobrecarga o falta de trabajo.
  • Entornos agresivos y muy competitivos.
  • Ritmos elevados y rapidez en el desempeño de tareas.
  • Esfuerzos físicos o mentales desmesurados.
  • Trabajos nocturnos y peligrosos.
  • Fijación de objetivos de difícil cumplimiento.
  • Inseguridad y precariedad laboral.
  • Desmotivación y frustración en el desempeño.
  • Falta de definición adecuada del puesto de trabajo, funciones y responsabilidades.
  • Falta de expectativas profesionales.
  • Tareas aburridas, monótonas y repetitivas.

Los efectos que provoca el estrés en las organizaciones son diversos. Se ha demostrado que en empresas en las que los trabajadores se ven sometidos a situaciones de estrés se genera un alto índice de accidentes laborales, incapacidades y absentismo de sus empleados, lo que repercute en la organización del trabajo, en las relaciones laborales y en la disminución de la productividad, que se traduce en un alto coste para el empresario. Además esto produce un pésimo clima laboral lo que repercute no sólo en las relaciones entre los empleados sino también en la imagen exterior de la organización.

4.- Planes de acción

Abordaremos este tema desde una doble perspectiva:

  • Desde el punto de vista de la organización.
  • Desde el punto de vista del individuo dentro de la organización.

Una mala detección y evaluación de los condicionantes generadores de estrés en el seno de las organizaciones provoca fuertes costes, tanto personales como económicos, para la misma. Así, factores de estrés en las organizaciones son la ausencia de motivación para la superación de los empleados, al ver que no serán recompensados por la empresa, no sólo en el terreno económico sino también en el personal o profesional. De ahí la importancia de la creación y desarrollo de políticas de promoción interna, programas de movilidad dentro de la organización y acciones formativas dirigidas a mejorar las condiciones laborales de sus empleados.

Es importante que las empresas realicen periódicamente análisis y descripción de puestos de trabajo con el objetivo de que el empleado que en ese momento ocupa ese puesto sea conocedor de sus funciones y responsabilidades, lo que impedirá situaciones de sobrecarga y acumulación de trabajo en una misma persona. A este efecto es necesario que la empresa fije y transmita a sus trabajadores objetivos y propósitos a corto plazo claros y factibles lo que disminuirá las situación de frustración para el caso de que dichos objetivos no puedan alcanzarse.

Por último es importante que la organización invierta en salud. Deberá velar por el acondicionamiento de las instalaciones, la adecuación de las herramientas de trabajo, e incluso es conveniente la puesta a disposición de los trabajadores de servicios médicos y psicológicos a los que éstos se sometan voluntariamente cuando lo crean conveniente.

En lo que respecta al individuo, en primer lugar una buena información y conocimiento de las situaciones que le provocan estrés le ayudarán a afrontarlo y disminuir sus efectos, asimismo la evaluación del entorno y de sus propias posibilidades y recursos pueden ser eficaces para prevenir su aparición.

Es importante también que la persona no descuide la alimentación, el ejercicio físico, siendo conveniente en muchas ocasiones practicar ejercicios de relajación y respiración.

Será determinante también una buena gestión y organización del tiempo no sólo en el trabajo, sino también en otros ámbitos. Priorizar tareas, delegar aquellas otras que no podamos ejecutar, y por supuesto dejar espacios para el ocio y las relaciones sociales.

A la hora de afrontar situaciones estresantes será también importante el apoyo que recibamos de los demás, por tanto muchas veces exteriorizar el problema nos ayudará a superarlo con ayuda de los que nos rodean.

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