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Boletín Económico Financiero Ref.77147 (01/04/2009)

¿Cómo reducir costes en mi negocio?

Alternativas para reducir los costes de local o establecimiento

1-Planteamiento del negocio

Una de las principales tareas a realizar en el momento de emprender un negocio o proyecto empresarial reside en la determinación de los costes, ya sean éstos fijos o variables en el tiempo. En muchas ocasiones, una mala gestión de previsión de costes, suele causar que actividades con márgenes muy rentables acaben deviniendo estériles en sus cuentas de resultados. Ante ello, es conveniente tener en cuenta las distintas alternativas que se pueden encontrar en el mercado para aliviar la carga económica que supone el tener un establecimiento o espacio físico dónde poder ejercer la actividad económica.

2-Compraventa o arrendamiento

Las fórmulas tradicionales de establecimiento vienen siendo la adquisición directa o arrendamiento del local, en función de las variantes que presente la inversión. En este sentido, la compraventa de locales suele producirse en el marco de los negocios familiares, aunque cada vez son más las empresas de este tipo que de se decantan por el alquiler u obtención de un derecho de goce, uso y disfrute limitado a las rentas mensualmente abonadas, en muchas ocasiones obligadas debido a la alta volatilidad de los mercados y la negativa de los propietarios de deshacerse de sus inversiones inmobiliarias.

No obstante, estos métodos de establecimiento no representan actualmente una alternativa eficiente en su cometido, entendiendo por éste el proporcionar un espacio físico de trabajo y, a su vez, una imagen corporativa que inspire confianza en el cliente.

3- Los centros de negocios (CN)

La expresión “centro de negocios” puede conducirnos fácilmente a pensar en convenciones, congregaciones o ferias abiertas al público en las cuales una selección de empresarios de un mismo sector o rama de actividad muestran sus productos en lo que viene siendo un acto de promoción. Sin embargo, en este caso nos referimos a otra acepción terminológica. En concreto, a edificios o instalaciones ubicados estratégicamente en el mercado, plenamente equipados y acondicionados a un mismo efecto: servir de base de operaciones a empresarios y profesionales, cualesquiera que sea la actividad llevada a cabo.

Este tipo de edificios se distinguen respecto del tradicional bloque de oficinas en cuanto a la funcionalidad económica del titular; es decir, mientras que las oficinas tradicionales suelen representar un ingreso complementario al titular del derecho (rendimientos de capital inmobiliario) los centros de negocios, así entendidos, constituyen la actividad económica del titular de la explotación, el cual puede ser persona física o jurídica.

Se trata de una opción desconocida por gran parte del sector empresarial que, en términos globales, cumple exitosamente con la función asignada representando a su vez un ahorro económico notable respecto al arrendamiento o la compraventa. Asimismo, también se produce un ahorro en costes de gestión, dado que no deben afrontarse los pagos comunes de explotación relativos al inmueble; por ejemplo, las obras de adaptación del local, los gastos de contratación de personal (secretariado y recepción normalmente), gastos de comunidad, la contratación de línea telefónica, fax, fotocopiadora, mobiliario, ordenador, limpieza, ...etc. De todo ello se ocupa la entidad gestora del centro de negocios, debiendo el empresario preocuparse únicamente de satisfacer las mensualidades (ligeramente superiores respecto al alquiler) y abonar “ab initio” la fianza que hayan convenido (también ligeramente por encima respecto al alquiler). Además, es posible que se incluyan prestaciones accesorias de uso común, como pueden ser las salas de reuniones (un número determinado de horas al mes), salas de descanso o comedores.

A pesar de que los pagos mensuales sean ligeramente superiores al término medio de un alquiler (y asimismo el depósito afianzado), tal incremento queda compensado y a su vez, beneficiado, al tener en cuenta la prestación de un servicio de “todo incluido” en el cual el empresario no debe preocuparse por la logística del despacho en ningún momento temporal. De esta forma puede obtenerse un despacho o local plenamente equipado y acondicionado a medida, tanto a nivel material como humano, a costes reducidos, proyectando una mejor imagen de la organización empresarial.

4-Las Oficinas Virtuales

Ante un mundo cada vez más tecnológico, han surgido nuevas formas de trabajo igualmente eficaces que, debido a sus características, suponen un menor coste de actividad. En particular, ya no es necesario partir de un despacho físico donde poder prestar el servicios, sino que basta con tener acceso a los llamados servicios de la información. Es decir, gozar de los servicios propios de un despacho sin poseer el mismo ni soportar los costes inherentes al mismo. Tan sólo debe satisfacerse un cantidad mensual a cambio de poder disponer de un despacho virtual, con dirección social propia, buzón, fax, número de teléfono (normalmente con desvío de llamadas al móvil), espacio físico ocasional para poder atender visitas y un número determinado de horas para poder utilizar la sala de juntas, por decir algunas de la prestaciones incluidas en este tipo de oficinas virtuales.

El coste mensual medio suele ser de unos 200 euros.

5-Conclusiones

En definitiva, existen múltiples formas de establecimientos que, preservando los intereses corporativos de buena imagen, presencia y eficacia, suponen un descenso notable en la escala de los costes fijos, frecuentemente alzados por los gastos de alquileres de local o la financiación del inmueble donde se localiza la actividad.

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